La Fibromialgia (de ahora en
adelante FM) es un síndrome caracterizado por dolor generalizado, fatiga y
sintomatología depresiva. Además de estos síntomas, existen otros más asociados,
como los problemas de sueño, los déficits atencionales y de procesamiento de
información, las dificultades en el desempeño de actividades rutinarias, el
cambio de roles familiares, los problemas para relacionarse con los demás, la
incomprensión médica, etc. Por lo que, esta patología, que principalmente
afecta a mujeres, conlleva una modificación considerable de las prioridades,
funciones y motivaciones que, con anterioridad, movían al paciente.
Al observar con detenimiento a una
persona afectada de FM, destaca la presencia de modificaciones anímicas
considerables que suelen responder a un patrón adaptativo del estado de ánimo.
Y cuando les escuchamos elaborar su propia vivencia de la enfermedad y
planificar su rutina vital en función de su patología, solemos asemejar dicho
curso a un proceso de duelo en cualquiera de sus fases. En efecto, se elabora
una despedida, y esta vez no hay que despedirse de un padre o una madre, de una
pareja, de una mascota o de un lugar, se trata de despedirse de aquella persona
activa y dinámica que ella era y que, debido a su enfermedad, no volverá a ser.
Consiste en elaborar esta difícil pérdida y aprender a vivir en una persona
caracterizada por ciertas limitaciones con las que debe que llevarse bien. Así
que, transcurren de forma perdida, como quien vaga por calles oscuras sin tener
claro el lugar a donde debe llegar, deambulando por todas las fases ya
establecidas por nuestra compañera Klüber-Ross, y se adentran en cada una de
ellas con temor y con mucha incertidumbre, y nos suelen preguntar con
frecuencia si es normal sentir este desasosiego y esta sensación de vacío vital.
Como suele ocurrir en nuestro
trabajo desde el punto de vista de la Psicología de la Salud, la educación sanitaria en relación a su
padecimiento, es el primer paso para acercarnos al paciente. La información
calma, alienta y sirve de bastón a un paciente que continúa su camino sin un
rumbo claramente establecido. Normalizar
sus emociones, ofrecer un marco donde situarlas y verlas con perspectiva,
este proceso les ilumina el trayecto. Por último, corregir aquellos errores perceptivos y de pensamiento. Son
pequeños tropiezos en su caminar que hay que volver a superar. Y una vez transcurrida
esta andadura, le enseñaremos a aceptar
que la FM, como tantas dolencias crónicas, supone un aprender a vivir de nuevo. Y
esta aceptación, que casi siempre es parcial, supone una mirada al proceso de
cicatrización, sin sufrimiento ya, pero con muchas lecciones aprendidas, y
valorar la grandeza y superación que hayamos en ellas.
Angeles Pulgar Buendía
Afixa, Asociación de Fibromialgia de Jaén
No hay comentarios:
Publicar un comentario