La
infidelidad puede arrastrar devastadoras consecuencias en las relaciones de
pareja. De hecho, parece ser que se considera la primera causa de separación o divorcio
no solamente en occidente sino en otras muchas culturas (Hall y Fincham, 2006)
y además, se encuentra asociada a graves consecuencias, que pueden ir desde
problemas de salud mental hasta actos que pueden causar la muerte en alguno de los miembros de la pareja (Cano
y Leary, 2000).
La
fidelidad es considerada como una de las bases sobre las que se construyen la
inmensa mayoría de las relaciones de pareja estables (Walters
y Burger, 2013). Ahora bien, raramente se establece de forma
explícita en qué consiste ser fiel. La mayor parte de las ocasiones no se habla
de forma abierta sobre los comportamientos que son admisibles para cada uno en
una relación estable (Vossler
y Moller, 2014). Normalmente, suelen ser transmitidos de forma
indirecta en las fases iniciales de la relación o en otros casos se dan por
supuestos, es decir, se establecen de forma implícita de acuerdo con elementos
como los usos sociales, o las costumbres y suposiciones basadas en la educación
recibida por parte de las familias de origen o del contexto social de cada
cual. De ahí que, lo que es infidelidad para una parte de la pareja no lo sea
para el otro y viceversa (Sánchez-Teruel, 2011). Por ejemplo, el uso de
pornografía puede ser considerado normal por uno de los miembros, mientras que el
otro lo considera una traición porque está pensando en otras personas en lugar
de en ella o en él; o el contacto amistoso sin sexo con anteriores parejas
puede ser considerado infidelidad por una parte, mientras que la otra lo
considera normal, o incluso hay parejas que la masturbación
individual la contemplan como un acto de infidelidad (Haney y Hardie, 2014).
En
consecuencia, es muy importante que cada pareja evalúe, al inicio de su
relación y de forma explícita, lo que significa la infidelidad, porque lo que
puede parecer un intento de quitar importancia al hecho de ser infiel, puede que sea realmente una
diferencia de estándares a la hora de considerar lo que es la infidelidad. E
incluso aunque se haga explicito la influencia de muchos factores puede modificar
la percepción inicial pactada sobre lo que es ser fiel.
Referencias:
Cano, A., & O'Leary, K.
D. (2000). Infidelity and separations precipitate Major Depressive Episodes and
symptoms of nonspecific depression and anxiety. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 68, 774-781.
Hall, J., & Fincham, F.
(2006). Relationship dissolution following infidelity: The roles of
attributions and forgiveness. Journal of
Social and Clinical Psychology, 25, 508-522.
Haney, J.M. & Hardie, L.
(2014) Psychotherapeutic considerations for working with betrayed spouses: A
Four-task recovery model. Australian and
New Zealand Journal of Family Therapy 35, 401-413
Sánchez-Teruel, D. (2011). Intervención psicológica en las relaciones
de pareja. Madrid. CEP Editorial. ISBN: 978-84681208-1-2
Vossler, A. & Moller,
N.P. (2014). The relationship past can't be the future: couple counsellors'
experiences of working with infidelity. Sexual
and Relationship Therapy, 10, 1-12
Walters, A.S. & Burger,
B.D. (2013). “I Love You, and I Cheated”: Investigating disclosures of
infidelity to primary romantic partners. Sexuality
& Culture, 17, 20-49
David Sánchez-Teruel
Centro de Psicología David
Sánchez
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