viernes, 29 de julio de 2016

LA NEUROPSICOLOGÍA

       Desde la antigüedad se ha tratado de localizar el alma. Las trepanaciones en sujetos vivos encontradas en el período mesolítico ya son una indicación de cómo los hombres han considerado el cerebro como el órgano de nuestra consciencia y nuestra identidad.

         Pero no es hasta los años 40 del S. XX cuando la disciplina adquiere entidad cuyo objeto de estudio es establecer la relación entre el cerebro y la conducta. La neuropsicología se inserta dentro de las llamadas neurociencias.

      Las neurociencias son un conjunto de disciplinas que estudian las bases biológicas de la conducta desde diferentes enfoques. Desde el estudio a nivel molecular y celular (la célula principal del sistema nervioso es la neurona y las moléculas que permiten la comunicación entre neuronas son los neurotransmisores) hasta la expresión de la actividad cerebral en forma de  pensamientos, emociones y acciones. Dicho de otro modo, lo que llamamos “mente” emerge del funcionamiento electroquímico de las neuronas y de sus conexiones. Nuestros recuerdos, nuestros rasgos de personalidad, nuestra forma de ver el mundo y de resolver problemas están codificados en las conexiones interneuronales. Desde los años 90 del pasado siglo el progresivo desarrollo de las técnicas de neuroimagen está permitiendo avances espectaculares en el conocimiento de estas interconexiones y su relación con la conducta.

         El cerebro es el órgano que nos permite adaptarnos a nuestro ambiente, está en constante cambio; asimismo todo lo que hacemos cambia nuestro cerebro y nos conecta con nuestro entorno creando información nueva y recuerdos que serán útiles en el futuro. Sebastian Seung, el neurocientífico que está detrás del Proyecto Conectoma Humano, propone una metáfora muy evocadora de la relación entre la actividad neuronal y la conectividad (se llama “conectoma” al mapa de las conexiones entre las neuronas del cerebro): “La actividad neuronal cambia constantemente. Es como el agua del arroyo; nunca se queda quieta. Las conexiones de la red neuronal del cerebro determinan las vías por las que fluye la actividad neuronal. Entonces el conectoma es como el lecho del arroyo. (…) Porque es verdad que el lecho del arroyo guía al flujo de agua pero, con el tiempo, el agua también da forma al lecho del arroyo. Y (…) la actividad neuronal puede cambiar al conectoma. Y (…) la actividad neuronal es la base física (…) de los pensamientos, los sentimientos y las percepciones. (…). La actividad neuronal es el agua y el conectoma el lecho del torrente”.
 La Neuropsicología es un área de especialidad dentro de la psicología que estudia las relaciones entre el sustrato físico cerebral, las actividades mentales superiores, las emociones y el comportamiento, aplicando ese conocimiento a los problemas clínicos y de la salud.

    Esta vertiente aplicada de la neuropsicología, la neuropsicología clínica, se encarga específicamente de la descripción, el diagnóstico y el tratamiento de las alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales secundarias al daño cerebral bien sea estructural o funcional (accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, epilepsia, infecciones cerebrales, tumores, anoxia, dificultades de aprendizaje, alteraciones del neurodesarrollo, etc.). Su labor incluye la planificación, la aplicación y supervisión de las actividades de rehabilitación, estimulación y psicoterapia. Además incluye labores de asesoramiento, investigación y docencia.
           
            El/la profesional  en neuropsicología debe disponer de amplio conocimiento en el campo de las neurociencias y de la psicología clínica; todo ello orientado desde una actitud sensible y cercana al ser humano que le permita abordar esta problemática de un modo global e integrador de manera que:

·         Además de tratar los déficits secundarios a la lesión, busque mejorar la calidad de vida y bienestar de la persona afectada y su entorno.
·         Promueva la convivencia e integración social, así como la readaptación a una vida lo más normalizada posible.
·         Cuente con el entorno familiar como una parte importante de la problemática, necesitada de atención, apoyo e intervención específica.

Guerrero Rodríguez, Eva, Neuropsicóloga de ADACEA-Jaén
Lara Espinosa, Lidia, Neuropsicóloga de ADACEA-Jaén
Pérez Estrella, Rosario, Neuropsicóloga de ADACEA-Jaén

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